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Moda sostenible

Cambio de armario sostenible

Con el buen tiempo llega el momento de hacer el cambio de armario: desempolvar los vestidos de verano y guardar los gruesos jerséis de lana hasta el próximo otoño. Durante muchos años me tomaba este momento como una excusa para ir de compras, para ponerme al día con las tendencias y actualizar mi estilo. Pero ahora intento que sea un proceso lo más sostenible posible.


¿Qué significa hacer un cambio de armario sostenible?

Para mí, un cambio de armario sostenible consiste en hacer una transición consciente y meditada de una temporada a otra, atendiendo a mis necesidades reales e intentando tener el menor impacto medioambiental posible. Para realizar este proceso con éxito, siempre tengo presentes tres conceptos esenciales: el minimalismo, la economía circular y las marcas de moda sostenible.


Minimalismo

El objetivo de esta filosofía es eliminar lo superfluo, aquello que no es necesario para el día a día.

Aunque no quiero convertirme en una minimalista consagrada ni tengo la intención de adoptar este estilo de vida, el minimalismo es muy útil en el cambio de armario. Me ayuda a detectar de todo aquello que no necesito y que ocupa espacio en casa (y en mi mente). Me hace replantear mis posesiones y mis necesidades.

Ese jersey que nunca he usado, el pantalón que olvidé en un cajón, el vestido que me regalaron y no pude rechazar… La nueva estación es una oportunidad para hacer limpieza y buscar una nueva vida a todas aquellas prendas que, por varias razones, no utilizo.

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¿Cómo identifico aquello que no necesito?

Existen infinidad de metodologías para ordenar nuestro armario, la más famosa de las cuales es Konmari, de Marie Kondo. Pero si realizas cambios y limpieza de armario un par de veces al año como yo, no es necesario ser tan extremo como esta conocida consultora de organización japonesa.

Para hacerlo simple y efectivo, el primer paso que realizo es probarme cada prenda y cuestionarme:

  1. ¿Me gusta?
  2. ¿La uso habitualmente?
  3. ¿Proyecta la imagen que quiero?
  4. ¿Está manchado, se ve viejo, huele mal?
  5. ¿Me sirve?
  6. ¿Combina con otras prendas que tengo en el armario?

A continuación, tras reflexionar sobre cada prenda, creo cuatro grupos:

  • Ropa para reutilizar: aquella ropa que no me gusta, no he utilizado, no me representa, no me hace sentir cómoda o no me sirve. Sin piedad, con realismo y decisión.
  • Ropa para reciclar: aquellas prendas que están manchadas, rotas o que están impregnadas de un olor desagradable y son inservibles. Sí, inservibles y aún en mi armario. ARG.
  • Ropa para usar: aquella ropa que me gusta y que me pondré sin parar la próxima temporada porque me representa y encaja con el resto de mi armario. Y hay que reconocerlo: me queda genial.
  • Ropa en cuarentena: aquellas prendas que me gustan pero que no utilizado, las que de “no-ha-surgido-la-ocasión”, las que no tengo claro si me sientan bien o no. Es necesario reconocer que quizás fueron el resultado de un impulso, de un mal día o un regalo de alguien que no me conocía lo suficiente.

Hay que tener en cuenta que el estado de ánimo puedo condicionar este proceso, por lo que hay que dejar reposar las decisiones antes de ejecutarlas para que sean firmes y meditadas. Es por eso que, en mi cambio de armario bianual, la ropa en cuarentena suele quedarse durante toda la temporada en curso. Si a finales de la estación no la he utilizado, pasa directa a la categoría de “ropa para reutilizar”.


Economía circular

Aunque existen muchas definiciones para este concepto, podríamos resumir la economía circular como un sistema que persigue maximizar el aprovechamiento de los recursos.

La idea de este nuevo paradigma es alargar el ciclo de vida de los productos. Más concretamente en la moda, la economía circular busca acabar con la dictadura de las tendencias y con los productos de usar y tirar e implantar un nuevo sistema en el que impere el hacer y rehacer, el usar y reusar.

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¿Cómo incorporo la economía circular en mi cambio de armario?

Es el concepto a aplicar a las prendas que hemos clasificado como “ropa para reutilizar”. Actualmente, y en parte gracias al mundo digital, existen multitud de opciones para alargar la vida a aquellos objetos que no queremos y propiciar que alguien les dé una nueva oportunidad. Porque como diría mi amiga Clàudia, “One man’s trash is another man’s treasure“.

@sustainablegashionmatterz sobre el consumo y su impacto.

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Plataformas para vender

Las plataformas que utilizo con más frecuencia para darle una segunda vida a mi ropa son:

  • Vinted: mi plataforma favorita, ya que solo ofrece ropa y complementos. Me gusta tanto para comprar como para vender todo aquello que no necesito.
  • MiColet: portal de ropa de segunda mano con preferencia por marcas conocidas, como TCN o Bimba y Lola. Si quieres vender en su web, ten en cuenta que su servicio de recogida no tiene mínimo de prendas, solo un coste de 4,99 €.
  • Percentil: una plataforma online donde comprar ropa semi nueva y donde vender la que ya no usas. Nunca la he usado porque requiere de un mínimo de 10 piezas para poder solicitar el servicio de recogida.
  • Wallapop: aunque no está especializada en fashion, puedes encontrar mucha variedad de producto. No suelo utilizarlo porque no cuentan con un proceso que asegure la calidad del producto.

Estas plataformas son muy fáciles de utilizar y no requieren apenas esfuerzo. Además, permiten obtener un pequeño ingreso económico (no es un beneficio, claramente) por la ropa que no usas. Un win-win sostenible.

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Plataformas para donar

Pero también existe la posibilidad de donar tus prendas sin realizar ninguna transacción o intercambio. Existen diferentes opciones locales, entre las que más uso:

  • Roba Amiga: esta cooperativa recoge ropa en Cataluña a través de los populares contenedores naranja, dando empleo a personas con riesgo de exclusión social, para luego venderla en sus propias tiendas o facilitarla a los servicios sociales. Además, desarrolla formaciones de concienciación medioambiental en el territorio.
  • Humana: ONG que recoge ropa en Cataluña, Madrid, Sevilla y Granada con un total de 45 tiendas. Gracias a las donaciones, en Humana dan una segunda oportunidad a tus prendas y promueven la finalidad social de la ropa usada.
  • Cáritas: Cáritas dispone en Cataluña de un servicio conocido como “Robers“, donde reciclan ropa de segunda mano en buen estado para las personas que atienden. Religión aparte, es una buena manera de darle un nuevo uso a la ropa que no utilizamos.

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Plataformas para reciclar

Por último, la categoría de “ropa para reciclar” incluye una amplia variedad de prendas: desde ropa del gimnasio impregnada de sudor antiguo, pasando por tejanos rotos por la entrepierna que ya no aceptan más pedazos y acabando con sábanas viejas o manchadas que son irrecuperables.

Este tipo de desastres, casi ya residuos, intento gestionarlos de dos maneras:

  • Recogida de ropa de H&M e Inditex: aunque hace mucho tiempo que no compro en estas tiendas, sí que acudo una vez al año para entregar todas aquellas prendas inservibles que no le deseo a nadie. Incluyo cualquier resto textil, como por ejemplo retales o trapos de cocina que no pueden seguir utilizándose. No utilizo los puntos que genera esta acción porque no quiero invertir en estas marcas, pero sus contenedores me son útiles en este punto.
  • Creando prendas nuevas: siguiendo el ejemplo de algunas influencers como Julie D. O’Rourke o Elena, saco mi máquina de coser o llevo las prendas a mi costurera de confianza y les doy una nueva forma.

Moda sostenible

Y por último, la moda sostenible. También conocida como moda ética o slow fashion es una alternativa a la moda convencional que busca hacer compatible la industria textil con la conservación del medio ambiente, el cuidado de los entornos, la justicia social y la reducción de la pobreza en el mundo.

Cada día aparecen nuevas marcas de ropa sostenible, caracterizadas por el uso de materias primas de origen natural o materiales reciclados, por su fabricación local o en industrias donde se aseguran unas condiciones laborales justas y adecuadas.

Intento recurrir a la compra de productos nuevos solo cuando lo necesito realmente, bien porque no he encontrado una opción de segunda mando o porque por motivos de salud no es recomendable esa opción. En ese caso, mis marcas de cabecera son Two Thirds, Everlane, Samara Bags, Laagam, Natura u Organic Basics.


Adoptar una mentalidad sostenible puede ser un proceso lento. Aprender a detectar, renunciar y deshacernos de lo que no necesitamos no es fácil. Suele ir en contra de nuestra forma de actuar habitual, unos hábitos que hemos interiorizado durante muchos años y que estan socialmente aceptados y promovidos.

Aplicar esta nueva filosofía en tu cambio de armario es una buena forma de empezar a practicarla. Poco a poco te acostumbrarás a optar por opciones de segunda mano, por buscar una nueva vida para tus prendas en desuso y a comprar teniendo la sostenibilidad como objetivo prioritario.

Y recuerda: ¡no hay prenda más sostenible que la que ya tienes en tu armario!

Aina,

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