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Febrero/21: muffins veganos, crisis existenciales y literatura asiática

Febrero quizás sea el mes más corto del calendario, pero este año ha sido especialmente intenso para mí. Intenso por toda la sacudida que ha supuesto, por la ansiedad que llevaba tiempo cociéndose en mi pecho, por las luces de emergencia que se iban encendiendo en mi cabeza y a las que he intentado ignorar, aunque sin mucho éxito.


La enésima crisis existencial de mis 20

Y es que a mediados de mes empezó una nueva crisis existencial. Me entristece reconocerlo, pero he perdido la cuenta de cuántas veces me he encontrado en este mismo punto. En mi cabeza han vuelto a retumbar con fuerza las eternas preguntas de ¿qué vas a hacer con tu vida? ¿es esto realmente lo que te gusta? ¿eres realmente feliz? Como un martillo incesante que me taladra el cerebro día y noche. A veces de forma más descarada, dejándome agotada y desubicada tras conversaciones eternas conmigo misma, y otras en segundo plano, intento silenciarlo sin éxito.

¿Qué voy a hacer con mi vida? No tengo ni idea. A menudo bromeo con que todavía no sé qué voy a ser cuando sea mayor, pero creo que este mes de febrero me ha caído la sábana (infinitamente más grande que una venda) de los ojos y me he dado cuenta de que es una realidad. Jamás me he parado a pensar qué quiero hacer sin preocuparme de cuánto ganaré, si podré vivir de ello, si encontraré trabajo, si lo haré bien, si a la gente le gustará, si tendré éxito. Si seré feliz.

¿La vida que tengo es realmente la que quiero? A lo que mi mente responde ¿cómo lo sé? ¿cómo puedo saber qué parte he decidido voluntariamente y qué otra he aceptado por conformismo y comodidad? A menudo siento que estoy aquí porque alguien me empujó a estudiar, a ir a la universidad, a buscar un trabajo en una empresa, a querer crecer, a formarme más, más y más y me hizo creer que tener ambición era estar comprometida con mi trabajo. Que esa actitud me llevaría a la autorrealización y, por consiguiente, a la felicidad. Pero ya no soy capaz de distinguir si fue alguien o fui yo misma.

Y lo más importante…

¿Soy realmente feliz? Mucho más que años atrás. Con el tiempo he aprendido a identificar y valorar aquello verdaderamente importante: mis amigas, mi grupo de colegas, mis lecturas y manualidades, el deporte, mi pareja… Y sí, todo esto me hace muy, muy feliz y me enorgullece reconocerlo, es uno de mis mayores logros. Pero laboralmente, aunque intente motivarme y convencerme cada mañana, no me siento así. Ni de lejos.

Y es entonces cuando vuelvo a soñar con comprar una casita en la montaña, tener un huerto y cuatro gallinas; con trabajar en mis propios proyectos creativos al margen de las grandes empresas que no me representan; con leer todo el día y no abandonar la cama; con montar un taller de totes y camisetas de algodón orgánico y dedicarme a vender merchandising artesano y de kilómetro cero. He soñado con todas las vertientes profesionales de mi personalidad, con todo lo que me gustaría ser sin renunciar a nada.

Pero ninguna parece una profesión de la que pueda vivir. Y vivir bien 😣

Entretenerse en plena crisis existencial

Mientras este vendaval azotaba mi cabeza, este febrero salimos a tomar el vermut en Sants, horneamos muffins veganos y desayunamos tarde en el balcón con un té matcha y bollería de Origo. En los mediodías de oficina leí al sol y volvía a casa para conversar tomando vino, arreglando el mundo mientras preparábamos la cena. He leído a Murakami de nuevo y he empatizado con sus protagonistas tristes y abandonados; he devorado el libro de Lisa See sobre las haenyeo coreanas, y no he hecho más que admirarlas. Pero, a pesar de mis intentos de mantener la calma y una actitud positiva, este mes de febrero la sensación de frustración y agotamiento psíquico ha podido conmigo.

Durante los peores días tomé un semla de Pappa Sven con Manuela, sentadas en una superilla de Sant Antoni y disfrutando del sol de invierno; Joan me llevó al Park Güell, en el punto más alto de Gràcia en el que jamás había estado, y tomamos millones de fotos aprovechando que estaba completamente vacío; preparé pancakes para desayunar e intenté encontrar tiempo para mí, desayunando sola en Brunells, probando los mejores croissants de mantequilla del 2020.

“Son tiempos difíciles para los soñadores”

Pero también he empezado a pensar. “Son tiempos difíciles para los soñadores”, recuerdo que le decía la compañera de Nino Quincampoix a Amélie. Porque pensar implica detenerse, analizar, rectificar, trazar un plan, armarse de valor e intentar seguirlo. No es la primera ni la segunda crisis existencial de esta década y empiezo a reconocer algunos señales de este camino de dudas, preocupaciones e inseguridades. Y siento que quizás sea el momento de pasar de la parálisis y la indecisión a la acción y al riesgo.

No sé dónde acabará este proceso, pero, tras más de seis años en el mundo laboral, este febrero me he dado cuenta de que necesito proyectos con los que me sienta identificada, con los que conecte filosoficamente, y que no puedo seguir obedeciendo órdenes que van en contra de mis principios y mi moral. Quizás sea una actitud millennial, algo naïve e infantil, pero por el momento es la conclusión más adulta y concreta a la que he llegado.

Es por todo esto que estoy feliz de ver terminar este mes, un febrero duro y revuelto, aunque me sienta asustada pensando en lo que vendrá durante los próximos días. Estoy deseando que llegue pronto la primavera y que las dudas, las inseguridades y las preocupaciones laborales vayan disipándose poco a poco.

Aina,

One Comment

  • Marina Ice Moon

    Suscribo todo lo que acabas de poner en palabras , por un momento sentía que alguien me estaba leyendo la mente. Me encuentro en el mismo punto , y febrero ha significado lo mismo para mi. Un mes duro y muy profundo. Mi crisis existencial de casi los 30 ( en 3 meses me uno al 3)
    Acabo de llegar al mismo punto de decir basta, no resuena conmigo y hay que pasar a la acción, todavía no se bien como pero se que el camino va en esa dirección.
    Gracias Aina por poner voz a mis pensamientos y emociones.

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