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Libros

Las lecturas del 2020

Fue gracias al confinamiento que recuperé el viejo hábito de la lectura que tanto había costado de inculcarme de pequeña, y que había empezado a cultivar conscientemente durante los años de universidad. En abril encargué los primeros libros online, aprovechando Sant Jordi como excusa, y desde entonces han ido cayendo uno tras otro.

Najat El Hachmi, Sally Rooney o Lucia Berlin (sí, sigo pronunciando su apellido como la capital alemana), por citar algunas, han sido mis grandes descubrimientos de este 2020 tan atípico, también en cuanto a mis lecturas. Once libros y ninguna novela negra (un récord personal), siempre intentando variar de género y de idioma, pero escogiendo conscientemente a autoras.

En parte, este interés y este entusiasmo se debe a #ElClubBovary, un grupo de féminas que me acogieron en sus encuentros literarios y que se han convertido en un pozo de inspiración para mí.


Mare de llet i mel, de Najat el Hachmi

Retomé la lectura con este libro, mi auto regalo avanzando de Sant Jordi. Sentada en el balcón durante los días de confinamiento, leí la historia de Fátima, una rifeña que emigra a Cataluña acompañada por su hija pequeña. La historia intercala sus peripecias para sobrevivir en su nueva tierra con los recuerdos de su vida pasada en El Rif, dos momentos vitales distintos que se entremezclan y para los que la autora utiliza voces diferentes en la narración.

Najat el Hachmi ofrece una mirada diferente e inusual sobre la inmigración magrebí, una cuestión que aparece con frecuencia en los informativos, pero que raramente es temática bibliográfica. Personalmente, Mare de llet i mel me permitió escuchar por primera vez la historia de una inmigrante magrebí en primera persona y me ayudó a conocer situaciones y contextos que hasta entonces ignoraba. Me di cuenta de las pocas ocasiones que tenemos de escuchar el relato desde su punto de vista, y del efecto que tiene sobre la percepción que tenemos (o al menos, tengo) de esta problemática cercana y actual.

Además, el estilo de el Hachmi es tan cercano y cálido que me fue muy fácil disfrutar con esta lectura en la que nada está escrito en un tono dramático o victimista, a pesar de la crueldad de algunos momentos descritos. La forma de narrar el Hachmi te permite empatizar fácilmente con Fátima y sentirte una más entre sus hermanas, escuchándole explicar su historia a su vuelta a Marruecos, años más tarde.

Artículos: Ara Llegim / Nosaltresllegim.cat / El Periódico


Ca la Wenling, de Gemma Ruiz

Un poco en la misma línea fue mi segunda lectura del año, Ca la Wenling de Gemma Ruiz Palà. Fue el regalo de Sant Jordi de mis padres, una forma de seguir con la tradición a pesar de la pandemia. Había visto la llamativa portada en el escaparate de La Central de calle Mallorca durante algún paseo de la fase de desescalada, pero no tenía muy claro si me apetecía leerlo: los colores, la imagen y la temática no me despertaban mucho interés.

Gemma Ruiz Palà es cronista cultural para diferentes medios, entre los cuales la Televisió de Catalunya, donde estoy acostumbrada a verla con sus grandes ojos, su pelo bien corto y sus uñas, siempre perfectamente pintadas, detrás de un micrófono. Por eso no me extrañó la estructura del libro, a modo crónica o diario, ni la temática. Ruiz Palà, como una periodista de campo de las de antes, narra el nacimiento de su amistad con Wenling, la propietaria del local de manicura y peluquería al que la periodista acude semanalmente.

La autora intenta retratar el racismo latente más cuotidiano, desde un punto de vista feminista e intentando desmontar mitos sobre el colectivo de emigrantes asiáticos. Aun así, el hilo es algo confuso, con muchos personajes secundarios, historias a medio contar y un tono un poco superficial.

Artículos: La Vanguardia / Catorze / La Lectora


Gent Normal, Conversations with friends y Mr. Salary, de Sally Rooney

Lo primero que supe sobre Sally Rooney fue que algunos la consideraban la voz de la generación Millennial. Lejos de entender qué significaba aquella afirmación y tras ver anunciada la serie de su última novela, me dirigí a La Central de calle Mallorca, mi librería de guardia en ese momento, y compré Gent Normal sin indagar o leer más críticas sobre la autora.

Quizás por el punto intimista, por la descripción realista y algo dramática de los sentimientos y las situaciones, por los personajes tan cercanos, caí en el pozo de la lectura a una velocidad que hacía tiempo que no experimentaba. Podía entender por qué actuaban de aquella manera sus protagonistas, me podía ver a mi misma en mis primeros años de universidad teniendo una actitud parecida. Me gustó tanto que me duró pocos días, incluso mientras teletrabajaba en casa me sentía tentada de empezar a leer y olvidarme del resto del mundo.

El enamoramiento con Sally Rooney fue tal que al acabarme Gent Normal -casi- corrí a la librería a buscar Conversations with friends. Esta vez opté por leerla en inglés, sin traducciones, sin filtros. Quería ver realmente cómo se expresaba en su lengua materna, sin la subjetividad de un traductor. Y aunque la historia me pareció algo más fantástica, menos creíble, su forma de describir sin hacerlo y su habilidad por crear escenas perfectamente dibujadas en mi cabeza aparecieron con la misma fuerza que durante la lectura del primer libro.

Así que cuando supe de la existencia de Mr. Salary lo encargué y lo devoré en menos de una hora (es extremadamente corto), una pausa de mediodía sentada en un banco del Passeig del Born. De vuelta a la oficina, por las callejuelas sombrías del barrio, estaba algo confusa: me había parecido demasiado corto, demasiado incompleto, quería saber más de esa historia inacabada. Recuerdo que hojee rápidamente las páginas del final del lomo, en blanco, buscando alguna frase o párrafo extra, explicativo, sin éxito.

Y es que tengo la sensación que cada vez que cierro uno de sus libros me siento un poco más huérfana, entre confundida y asombrada. Desde mi punto de vista, Sally Rooney entiende y refleja los sentimientos que provoca el mundo actual a una generación y por más que alguien la haya etiquetado como «literatura Millennial», no podrán desprestigiarla.

Artículos: El País / S Moda / La Vanguardia

Artículos: The New Yorker / The Guardian

Artículos: The Michigan Daily / Short Story Award


The seven husbands of Evelyn Hugo, de Taylor Jenkins Reid

Este libro fue mi primera lectura de El Club Bovary y tengo que reconocer que estaba muy lejos de lo que me esperaba. Por algún motivo, quizás por la influencia televisiva o literaria, había idealizado los clubs de lectura, imaginándome chicas leyendo Dostoyevski y debatiendo sobre el alma humana. Pero nada de eso.

La verdad es que no había oído hablar jamás de Taylor Jenkins Reid, la popular escritora americana autora de Daisy Jones & The Six, y eso ya me hizo sentir un poco fuera del grupo. Por lo menos, desubicada. Temiéndome lo peor, investigué un poco su producción literaria y solo con ver algunas de sus portadas tuve claro cómo sería su estilo: claramente hollywoodiense. Lo cual me horrorizaba. A pesar de todo, decidí salir de mi zona de confort, comprar la mejor edición existente y hacer un esfuerzo por leerlo de principio a fin.

El libro narra la vida de Evelyn Hugo, una actriz de origen humilde que, como el título indica, se ha casado en numerosas ocasiones (si se puede expresar así). Al hacerse mayor, decide contratar a una periodista para que le redacte sus memorias: una joven Monique que escribirá hasta el agotamiento sin entender por qué la ha elegido a ella. Las historias de ambas, las del pasado de Evelyn y el presente de Monique, se intercalan a lo largo del libro hasta el final, cuando Jenkins Reid le da sentido a esta conexión de una forma muy, muy dramática.

El libro de Taylor Jenkins Reid me pareció una película americana de sábado noche convertida en novela con portada llamativa para mujeres de mediana edad, algo melancólicas y decepcionadas con su vida. Unos personajes poco profundos, una ritmo demasiado rápido, una trama superflua… Y es que esta lectura dividió el grupo de lectura en dos: las que lo amaron y las que lo detestamos.

Articulos: Why Not Magazine


Anatomia de les distàncies curtes, de Marta Orriols

Leí por primera vez a Marta Orriols el año pasado: Aprender a hablar con las plantas fue uno de mis tantos refugios tras una ruptura dolorosa y complicada. Cuando supe que estaba a punto de ver la luz el tercer libro de la autora catalana, Dulce introducción al caos, decidí leer antes el título que me faltaba de su producción literaria.

No suelo leer relatos cortos porque siempre me saben a poco, y eso me pone de mal humor. Pero como era Marta Orriols ni siquiera leí la sinopsis, ni las críticas, compré el libro con los ojos cerrados, y me encontré el formato por sorpresa. Aun así, sus 19 historias cortas me resultaron mejor que algunos relatos más extensos leídos este mismo año: eran intensas, casi concentradas, diferentes todas, abarcando todas y cada una de las ópticas desde la que se puede observar una relación.

Artículos: Casa Usher Llibreters / Biblioteca Virtual


Coconut, de Kopano Matlwa

Coconut fue el segundo libro que leí con El Club Bovary. A finales de septiembre al finalizar el encuentro para comentar el libro de Taylor Jenkins, votamos la siguiente lectura y la elegida fue este texto de Kopano Matlwa. Considerado un best-selling y aclamado por la crítica, Coconut retrata la Sudáfrica post Apartheid y la aplicación en el país de las políticas identitarias.

Kopano Matlwa desarrolla dos personajes para explicar diferentes percepciones de la raza negra que existían en Sudáfrica cuando terminó burocráticamente el Apartheid: Ofilwe y Filkile. Dos chicas el vínculo entre las cuales es un contacto anecdótico al que en un primer momento ni siquiera presté atención: Ofilwe es clienta en el local donde Filkile trabaja. A pesar de este detalle, la autora ha preferido estructurar el libro en dos partes, evitando entrelazar las historias de los personajes: una primera, más extensa, en la que narra la historia de Ofilwe, de clase media-alta, y una segunda, en la que se centra en Filkile, de un entorno más humilde.

Pese a que ambas chicas orbiten en el mismo tiempo/espacio, es difícil entender por qué Matlwa junta estas dos historias en el mismo volumen, ya que el estilo de los relatos es muy diferente. La historia de Ofilwe se me volvió lenta, difícil de leer por la variedad de voces y la mezcla entre narración y pensamientos, que queda poco definida y no ayuda a entender mejor a la protagonista. En cambio, el turno de Filkile resultó ser intenso, interesante y mucho más dinámico, con un personaje más complejo, más adulto y más atractivo como reflejo de la percepción de una parte del colectivo negro en la Sudáfrica de aquel momento.

Coconut me descubrió nuevas formas de racismo que desconocía, aún habiendo leído Mare de llet i mel y Ca la Wenling hacía pocos meses. La obra de Matlwa contrapone dos situaciones de racismo intrínseco (si este concepto existe): la de una adolescente-joven que no se siente negra y que no entiende la necesidad de respetar, honrar y defender su color y su raza, con la de una joven-adulta que rechaza todo lo que tenga que ver con su raza y que quiere, negando algo evidente, convertirse en blanca a cualquier precio. Esta percepción justifica el título del libro, que alude a la idea de ser negro por fuera y blanco por dentro. Al final, reconozco que me alegré por no haber abandonado el libro a la mitad.

  • ‘Coconut’ de Kopano Matlwa. 2020, Sembra LLibres, 176 pág., 17,00 €.

Artículos: CapeTalk / Nokton Magazine / El País


La dependienta, de Sayaka Murata

El último libro del año de El Club Bovary fue La Dependienta o Convinience Store Woman, un libro que tenía guardado en mi lista de To Read desde hacía mucho tiempo. Como siempre, me enamoré de la portada, tan delicada, tan sugerente y tan japonesa, con esa mezcla de soledad, candidez y misterio. Cuando lo compré, al salir del trabajo, no pude esperarme y empecé a leerlo de inmediato en el metro, de camino a casa.

Lo único que sabía sobre el libro era que la protagonista era solitaria y peculiar, pero no me imaginaba que detrás se escondía una reflexión crítica sobre las expectativas sociales que existen (todavía) en la sociedad japonesa. Ese fue el punto más interesante de toda la lectura. El resto se convirtió en una historia poco creíble, casi de horror y angustia en algún momento, por sentir una desconexión muy grande con la protagonista. Y en algunos momentos, la sensación de querer darla por perdida.

Cuando nos reunimos con las chicas para comentar el libro, en la terraza de una de nosotras en medio del Eixample de Barcelona en pleno mes de diciembre, la mayoría habían disfrutado mucho leyendo. En ese momento me sentí algo avergonzada de haber juzgado con tanta severidad a Keiko, la protagonista, y entendí que la autora estaba describiendo a alguien con algún tipo de trastorno psicológico, lo que me hizo sentir aliviada también. Con todo, quizás en el futuro merezca una segunda lectura.

Artículos: The Guardian / The New Yorker


Gina, de Maria Climent

Me confieso una obsesionada de las portadas de los libros (por si alguien no se había dado cuenta aun): soy capaz de buscar y rebuscar una edición que me parezca suficientemente bonita antes de comprar un ejemplar. Pero con l’Altra Editorial me pasó al revés: primero conocí el proyecto, descubrí las portadas y luego me interesé por las historias. Un proceso poco habitual para mí, pero que resultó todo un éxito.

El primer libro de este sello literario independiente que me compré fue Gina, de Maria Climent. Me gustaba lo sencillo que era el título, sin aportar ninguna pista sobre la trama o el estilo, y el color azul del dibujo de la portada me llamó la atención un mediodía merodeando por la librería Abracadabra. Lo compré casi sin pensarlo.

En su debut literario, Maria Climent utiliza su estilo directo, sincero y muy cercano para explicar la vida de Gina. Aunque no es un relato autobiográfico ni la protagonista el alter ego de la autora, ambas tienen algo en común: deben tomar una decisión vital debido a la enfermedad que sufren. Maria, igual que Gina, fue diagnosticada de esclerosis múltiple antes de los treinta, una experiencia que, a pesar de ser dolorosa, se convirtió en una buena excusa para escribir el libro.

Maria Climent llena la vida de Gina de detalles cotidianos, de humor negro y decepciones de las que cualquiera podría ser protagonista. Su relato es verosímil, aunque duro y triste en algunos momentos. Me impactó cómo me calaba el sufrimiento y la soledad de la protagonista, identificándome con ella y sintiéndome golpeada por la vigencia de las palabras de Climent. Al leer las últimas páginas no podía evitar sentirme triste por dejar a Gina, pero a la vez feliz por haberla visto llegar hasta ahí.

Y al terminarlo pensé que si Sally Rooney era considerada la escritora Millennial para los anglosajones, Maria Climent es su versión catalana.

‘Gina’ de Maria Climent. 2019, L’Altra Editorial, 184 pag., 17,90€.

Artículos: Zona de obras / El matí / La Vanguardia / El País


Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin

No sé si debería incluirlo en esta lista, pues todavía lo tengo en la mesita de noche con el punto de libro por la mitad. Por un lado siento la necesidad de nombrarlo, aunque sea el último, porque este ha sido el año en que he descubierto a Lucia Berlin. Por otro, me siento un poco traidora, ya que todavía no lo he terminado.

Antes de comprar el libro, cuando empecé a leer sobre la vida y la obra de Lucia Berlin, quedé alucinada. Alucinada por la cantidad de sitios donde había vivido, las situaciones a las que se había enfrentado, los trabajos que había llevado a cabo… Y cómo, en paralelo, había desarrollado su faceta literaria. Además, todas sus vivencias las utiliza como inspiración hasta el punto que a veces resulta imposible distinguir entre sus personajes y la Lucia real, la de carne y huesos.

Aunque todavía no haya terminado Manual para mujeres de la limpieza, ya puedo decir que por su humor y su mirada particular, ha sido uno de los mejores libros del 2020.

‘Manual para mujeres de la limpieza’ de Lucia Berlin. 2016, Alfaguara, 432 pág., 10,95€

Artículos: El País / El País / El País / Jot Down / ABC / La Vanguardia


Libros listos para empezar el 2021

Uno de los propósitos para el 2021 es, sin lugar a dudas, leer más. En mi mesita de noche ya tengo el primer libro del año para el club de lectura, M’estimes i em times, de Julia Bertran; el siguiente de Lucia Berlin, Una noche en el Paraíso, que me regalaron por Navidades; y Girl Woman Other, de Bernadine Evaristo, que compré hace tiempo y tengo muchas ganas de empezar.

Aina,

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