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Las lecturas de marzo: Marta Orriols, David Sedaris e Irene Solà

Aunque empecé el mes con una sensación agridulce, casi de enfado, tras leer la tercera novela de Marta Orriols que tanto esperaba, lo termino contenta y sorprendida. Los responsables son David Sedaris e Irene Solà, dos autores nuevos para mí. El primero me ha hecho reír a carcajadas, a altas horas de la noche, metida en la cama y ahogando mis risas bajo el edredón para no despertar a los vecinos. La segunda me ha descubierto el lado más artístico y creativo de la literatura, dejándome boquiabierta con cada giro y cada nueva voz que se inventaba. ¡Qué feliz me han hecho los libros de marzo!


Dolça introducció del caos, de Marta Orriols

En 2019 descubrí a Marta Orriols con “Aprendre a parlar amb les plantes” y en 2020 quise leer su primera novela, “Anatomia de les distàncies curtes“. Ambos libros me engancharon y pude conectar con sus personajes, incluso en los relatos cortos en los que siempre me quedaba con ganas de más. Por ello esperaba su tercer libro con muchas ansias y expectativas.

Pero solo puedo decir que estoy decepcionada, casi enfada, como si me hubieran cambiado la autora a última hora y nadie me hubiese avisado. ¿Qué ha pasado con el estilo redondo pero ligero y directo pero sensible de Marta Orriols? Al empezar el libro sentí una incapacidad por entender sus larguísimas frases, sus exageradas descripciones, me sobraban adjetivos y me faltaban detalles en los que fijarme. Tuve que releer las primeras páginas tres veces para empezar a hablar el mismo idioma que la escritora.

Pero no es solo el estilo lo que me ha distanciado de “Dolça introducció al caos“, o su versión en castellano “Dulce introducción al caos” editada por Lumen, sino el argumento. Según Orriols se trata sobre como un embarazo no deseado cambia por completo una pareja joven. Pero creo que de lo que menos se habla en este libro es precisamente de eso: del aborto, de la decisión, de la libertad de poder renunciar a la maternidad cuando no se desea.

Más de la mitad del libro se centra en la visión del chico, en su frustración por no poder tomar partido en una decisión tan vital como es la interrupción del embarazo, en su trauma infantil por la ausencia de la figura paterna. Quizás porque lo he leído en el mes de marzo, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, quizás porque esta argumentación, este punto de vista que ha elegido Marta Orriols me ha parecido machista, retrógrado, gris, he querido abandonar esta lectura desde las primeras páginas.

En algunos momentos me he planteado si la autora pretendía precisamente esto: poner a prueba a los lectores, probando hasta que punto tenemos la piel curtida de los tópicos y el sexismo, intentando enfadarnos para demostrar que habíamos conectado. Aun que así fuera, creo que hemos perdido una oportunidad para explicar qué significa para una mujer joven, activa e independiente poder decidir libremente no ser madre en una sociedad patriarcal y moderna como la nuestra.


Calypso, de David Sedaris

David Sedaris apareció en casa por casualidad. En Sant Jordi del año pasado, cuando estábamos rotundamente confinados, la agencia de publicidad donde trabaja Joan le envió un ejemplar suyo a casa para celebrar el Día del Libro del 2020. Hay que confesar que Joan no es un gran lector. Más bien lo contrario (suele bromear con que solo recuerda 3 títulos, los únicos que ha leído en toda su vida).

Así que el regalo quedó apartado, camuflado entre mis montones de libros que acumulaba por todas las esquinas del sombrío piso de la calle de Aribau. Y se vino con nosotros al nuevo piso, un poco porque nos sabía mal venderlo en Rereads sin haberle dado una oportunidad, otro poco porque nos gusta Blackie Books y queríamos tenerlo como recuerdo de aquel 23 de abril encerrados en casa.

Después de la mala experiencia y la decepción que tuve con el tercer libro de Marta Orriols, necesitaba algo ameno, ligero, que me hiciese recuperar las ganas de leer. Y “Calypso” fue un bálsamo para mi desánimo: ácido, punzante, sincero, retorcidamente gracioso. Oía a David Sedaris mientras le leía, contando sus anécdotas, haciendo reír a algunos oyentes e incomodando al resto.

Aunque a mucha distancia, su contexto, las adiciones de su familia, su capacidad de ver lo irónico en la desgracia, me han recordado a Lucia Berlin. ¡Y qué ganas de reencontrarme con ella!


Canto jo i la muntanya balla, de Irene Solà

Me fastidia hacer lo mismo que la mayoría de la gente, lo admito. Ver las mismas películas, leer los mismos libros, ir a los mismos sitios. Me disgusta tanto que suelo evitarlo, aunque la crítica y todos mis amigos y conocidos hablen maravillas del hit del momento. Siempre me resisto.

Algo así me pasó en su día con Harry Potter (por allá los años 2000) y me ha vuelto a pasar con Irene Solà y su “Canto yo y la montaña baila”. Pero solo puedo decir que no ha sido un error no haberla leído hasta ahora. Y es que parece que no aprendo, porque justamente esto es lo que pensé con diez años tras leer el primer volumen de J.K. Rowling.

La novela de Irene Solà, una obra premiada no solo dentro de nuestras fronteras, sino también en Europa, me ha sorprendido a cada página. Creando una voz única para cada uno de los 18 capítulos, la autora ha construido un relato uniendo fragmentos, historias subjetivas que tienen en común un espacio y un tiempo: las montañas del Pirineo.

Ha sido un placer ir atando cabos poco a poco, entendiendo quién hablaba a cada turno, reconociendo la voz narrativa de cada personaje. Sin importar si eran nubes, setas u osos, Irene Solà ha verbalizado sensaciones y sentimientos de los habitantes las montañas, haciéndolos más humanos y más cercanos.

Y dejándome unas ganas desesperadas por volver a pisar la montaña, por inspirar fuerte el olor del monte, por poner los pies en remojo en algún riachuelo helado del Pirineo.


¿Y en abril?

Finalmente me he dado por vencida con Virginia Woolf y Michael Cunningham. Por algún motivo mi humor se tuerce cada vez que abro cualquiera de los dos libros, sin importar si es Mrs. Dalloway o Las Horas. Por eso he decidido aparcarlos, quizás hasta las vacaciones de verano.

Mientras, en abril me espera “No diguis res” de Patrick Radden Keefe, mi primera lectura conjunta con algunas chicas que he conocido por Instagram (bendita plataforma), y “Días apasionantes” de Naoise Dolan, la lectura mensual de #elclubBovary. Hace días que aterrizaron en mi mesita de noche y no puedo tener más ganas de empezarlos.

Aina,

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